La melatonina es una hormona que produce nuestro cuerpo cuando comienza a oscurecer, es decir, a partir del atardecer, creando así el ritmo circadiano que se consolida a partir de los 4 meses. Los recién nacidos no segregan melatonina, solo la adquieren a través de la leche materna.
La función fisiológica primaria de la melatonina, cuya secreción se ajusta con la luz-oscuridad, es decir, regula el ciclo vigilia- sueño. También influye en el sistema inmune, metabólico y sistema reproductivo del organismo, es decir tiene un papel importante en muchos procesos importantes del organismo.
¿Pueden los niños tomar melatonina?
Los estudios sobre el uso de melatonina en edad pediátrica son dispares y se han hecho sobre un tiempo limitado de uso y mayoritariamente en pacientes con patologías concretas.
Si está comprobado su uso en niños con TEA y TDAH, casos en los cuales la melatonina reduce el tiempo hasta que se quedan dormidos y el aumento el tiempo total de sueño.
Pero si hay dos recomendaciones claras, algo que se ha venido a llamar “líneas rojas”: no uso de melatonina en lactantes de menos de 6 meses y falta de evidencia para recomendar el uso de la melatonina en niños menores de 6 años.
En niños sanos no queda nada claro sus efectos a largo plazo y su influencia en la pubertad, sistema inmune y metabolismo, así como su desarrollo neurológico.
La melatonina no es un principio carente de efectos secundarios para la salud y por eso debe ser indicada por profesionales cualificados y consultar en unidades de sueño con especialistas en la materia.
Además, el uso de melatonina implica que se administre la mínima dosis necesaria para el efecto deseado y la menor duración posible y sobre todo bajo supervisión médica. Se trata de tomar las medidas necesarias para un uso de melatonina sin riesgos en estos grupos.
Esto es complicado porque la melatonina viene en varias formas: líquidos, gomitas, masticables, cápsulas y tabletas, todas con dosis variables. Y dado que no existen pautas específicas sobre la dosificación de melatonina para niños, puede ser confuso y puede haber problemas derivados como intoxicaciones.
Se deben valorar intervenciones conductuales principalmente en los problemas de sueño en niños y adolescentes sobre todo en referencia a rutinas de horarios, disminución de exposición a pantallas y ajustes según la necesidad por edad y ajustes a condicionantes sociales como los horarios de clases, actividades, cena… Todas ellas son las actuaciones indicadas en primera instancia. La clave para tener éxito con la rutina de la hora de dormir es ser constante. Cuando empiece una nueva rutina a la hora de dormir es posible que le tome un tiempo para implementarla. Las rutinas son excelentes para los niños y vale la pena tomarse el tiempo necesario para adoptarlas.
[Sandra Matarranz]

