Un artista que abrió nuevos campos de experimentación en la escultura y que, además, desarrolló una notable trayectoria como pintor y, sobre todo, como dibujante, poco conocida pero imprescindible para comprender su evolución y aportaciones creativas. El Museo Carmen Thyssen Málaga presenta la última de las exposiciones de 2026: ‘Julio González, pintor y dibujante’: una muestra en la Sala Noble del Palacio de Villalón que homenajea a Julio González (Barcelona, 1876 – Arcueil, Francia, 1942), una figura fundamental de las artes plásticas de la vanguardia española.
Y el homenaje se hace desde una perspectiva inédita, pues va a explorar su faceta como pintor y dibujante, con 25 piezas -11 pinturas y 14 dibujos- a las que se suma una escultura como testimonio de la disciplina que le dio fama y reconocimiento internacional, y cuyo lenguaje y formas tienen correlato directo con varios de los dibujos y pinturas expuestos aquí.
La exposición ha sido presentada este jueves 22 de octubre por la directora artística del Museo Carmen Thyssen Málaga, Lourdes Moreno.
La muestra se lleva a cabo en el 150º aniversario del nacimiento del artista barcelonés, y es posible gracias a la generosa colaboración del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y de su director, Manuel Segade. De esta institución proceden la totalidad las piezas, incorporadas a la colección del MNCARS gracias a la donación que la hija del artista, Roberta González, efectuó en 1973.
Pionero de la escultura moderna en hierro, Julio González es uno de los protagonistas indiscutibles del desarrollo de las vanguardias del siglo XX. Instalado en París desde 1900, aportó innovaciones a la disciplina escultórica a través de los materiales y las formas. Aunque tuvo una estrecha relación con Pablo Ruiz Picasso, lo que impregnó buena parte de su obra de estética cubista, también exploró otras tendencias como el simbolismo francés, el noucentisme tan implantado en su Cataluña natal o el uso de estructuras filiformes y orgánicas propias del surrealismo.
Aunque su faceta escultórica está presente a través de la sobresaliente ‘Daphné’ (1937), la exposición centra la mirada en sus más desapercibidas -y no por ello menos relevantes- facetas como pintor y dibujante.
A través de los dibujos y pinturas que pueden contemplarse en la Sala Noble, se recorren las etapas de Julio González en su obra pictórica: una primera, muy influida por el simbolismo francés, que abarca hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, en 1918. El segundo de sus períodos será el más conocido, que abarca la siguiente década, aproximadamente. En este punto, abraza el noucentisme catalán, con obras por lo general en pequeño formato, en donde la mujer y el paisaje mediterráneo toman protagonismo en medio de un lenguaje clasicista y armónico. La última de las fases pictóricas de González arrancará a partir de 1928, cuando su obra se vuelve esporádica y principalmente como base y preparación de su producción escultórica, de formas abstractas y deconstruidas.
Con este recorrido se puede descubrir al primer González, que comienza su carrera como pintor, y al artista en plenitud que, ya entregado a la escultura, explora en el papel las composiciones que, transformadas luego en piezas de hierro o bronce, revolucionaron la plástica escultórica contemporánea. Y al mismo tiempo se transita por la propia evolución de la vanguardia española, que rompe con la tradición a partir de los nuevos realismos a los que González se aproxima en su pintura, y reinterpreta el cubismo, el surrealismo o la abstracción para construir una modernidad propia, como lo hace el propio Julio González.
En palabras de Lourdes Moreno, directora artística del Museo Carmen Thyssen Málaga, “con ‘Julio González, pintor y dibujante’ queremos honrar la memoria de un artista único e indispensable para entender las vanguardias del siglo XX. Una figura fundamental en la renovación plástica que, sin embargo, alcanzó tardíamente el reconocimiento y la valoración de la crítica, lejos de colegas como Brancusi o Calder. De hecho, su faceta que a partir de hoy mostramos como pintor y dibujante es prácticamente desconocida, y nos ha estimulado para conformar esta muestra, que sigue la línea del Museo de explorar las vanguardias españolas, y que han tenido precedentes en grandes exposiciones y en otras de autor, que han fijado la mirada en la obra de Rafael Canogar, Luis Feito o Juana Francés, entre otros”.
Julio González (1876-1942)
Nacido en 1876 en Barcelona, Julio González se formó como artesano en la metalistería de su padre, situada en la Rambla de Cataluña. Al cerrar el taller familiar, en 1900, Julio y su hermano Joan se instalan en París con el objeto de iniciar su carrera como pintores. Ocho años después fallece su hermano, lo que marca fuertemente el ánimo de Julio González.
A partir de este acontecimiento, comienza a enfocar su trabajo como escultor, incorporando los metales a su producción plástica. Aplica a su producción la soldadura autógena, que aprende en los talleres de la fábrica Renault durante la Primera Guerra Mundial. En los años treinta comienza a estrechar relación profesional con Pablo Ruiz Picasso.
Julio González fallece en 1942 de manera inesperada, mientras trabajaba en una segunda versión de su célebre escultura ‘Montserrat’, que deja inacabada.
La exposición ‘Julio González, pintor y dibujante’ podrá visitarse en la Sala Noble hasta el 17 de enero de 2027: una oportunidad para adentrarse en un capítulo oculto y desconocido de las vanguardias parisinas a través de la obra más desconocida de uno de sus protagonistas.

