Infertilidad: una realidad que muchas personas viven en silencio.


Por Victoria Arthaud | Terapeuta de fertilidad integrativa

La infertilidad es una realidad que muchas personas atraviesan en silencio, con emociones que no siempre encuentran espacio para expresarse. La incertidumbre, la culpa, el desgaste emocional y la presión del entorno pueden convertir el deseo de formar una familia en un camino mucho más difícil de lo que imaginábamos.

En esta colaboración, Victoria Arthaud nos invita a comprender el impacto físico, mental y emocional de la infertilidad, a romper el silencio que todavía la rodea y a acompañar estos procesos con más empatía y sensibilidad.


Cuando el embarazo no llega como esperábamos

Y, de repente, un día decidimos ser padres.

Lo que puede comenzar como un viaje cargado de ilusión, e incluso con esa inocencia de pensar que será coser y cantar, en muchos casos termina siendo un camino lleno de incertidumbre, tristeza, pérdidas, duelos y total desolación.

Porque quizás hasta entonces nos han enseñado muy bien cómo evitar el embarazo, pero muy poco de cómo cuidar nuestra fertilidad.

Y entonces, con esa ilusión, te imaginas que te pondrás a ello y mágicamente, ¡boom!, test de embarazo positivo. Nueve meses en el horno y santas pascuas.

Pero pasan los meses y esa ilusión del principio empieza a entremezclarse con cada mini duelo, mes a mes, al ver tu regla hacer acto de presencia.

Y esperas, lo vuelves a intentar y preguntas: ¿por qué no llega?

Empieza la culpa, la preocupación y un sinfín de sentimientos encontrados. Solo la fuerza de un anhelo tan grande puede conseguir que, a pesar de todo, sigas intentándolo. Una y otra vez.

Hasta que un día llega esa visita al médico que desearías no haber tenido que pedir nunca.

«Llevamos un año y aquí no ocurre nada. AYUDA».

Mil análisis, pruebas, a veces incluso operaciones y tratamientos después, intentando fingir normalidad y, con mucha suerte, con un par de allegados con los que compartir nuestro desafío.

La necesidad de encontrar respuestas

A veces llegan algunas respuestas en forma de diagnóstico, pero esto no siempre significa que después vaya a suceder. Nadie te lo puede garantizar.

En este proceso y montaña rusa, se llega al punto de realmente desear un diagnóstico para tener algo a lo que aferrarnos, para poder encontrar un porqué.

Realmente, esto no cambia nada, más allá de lo que te puedas tratar, pero internamente se entra en tal bucle de desesperación que necesitas algo que controlar, que nombrar, algo incluso a lo que echarle la culpa.

La maldita culpa, la misma que muchas veces sentimos por no poder hacer eso que pensamos que era tan simple como:

NACES, CRECES, TE REPRODUCES Y MUERES.

Y empieza ese diálogo interno: ¿por qué me falla mi cuerpo? ¿Qué estoy haciendo mal? ¿Tenía que haber empezado antes?

Y un sinfín de cosas muy crueles que nos repetimos porque el dolor que sentimos a veces es la única forma que encuentra de manifestarse.

El dolor que no siempre se ve

Ante el resto del mundo sueles fingir normalidad. La vida sigue, aparentemente, aunque para ti hace tiempo que se ha quedado en stand-by.

Todo gira en torno a lo mismo y te estás empezando a volver un poco loca. Pero sigue. El mundo sigue girando, aunque a veces te encantaría gritar muy fuerte y que se parase, que todo el mundo viera ese dolor.

Llegan los anuncios de embarazo de tu entorno, esos que te parten en dos y por los que no consigues alegrarte, porque algo dentro de ti no entiende por qué ella sí y tú no.

Comparación, envidia y luego ese sentimiento de culpa por no poder alegrarte.

¿Seré egoísta?

Ya ni hablemos de los «¿y tú para cuándo?», «se te pasa el arroz», «mi prima se relajó y se quedó» y otras muchas frases célebres que esquivar en los encuentros familiares.

Encontrarte teniendo que dar explicaciones que ni nosotras mismas entendemos o queremos compartir porque nos sentimos solas e incomprendidas.

Y así, sin darte cuenta, vives en ese bucle de miedo, tristeza, culpa, cansancio y, a veces, un ápice de esperanza.

La pareja también atraviesa el proceso

Y la pareja intentando sostener ese deseo que se ha convertido en una obligación más, como la lista de la compra:

HOY TOCA, DÍA FÉRTIL, TICK.

Diferentes maneras de vivir el proceso. La relación se hace más fuerte o, en muchas ocasiones, se rompe, se desgasta.

Porque esas dos personas con un proyecto en común se han centrado tanto en la meta que se han olvidado de ellos dos, en pareja y por separado. De quiénes eran ANTES DE.

La infertilidad: un tema del que necesitamos hablar

Si no has vivido este desafío de la infertilidad, puede que tengas los ojos como platos y estés hiperventilando tras leerme.

Y, en parte, confieso que esa es la idea.

Que entendamos lo que es vivir un proceso como este a todos los niveles, porque el impacto es físico, mental y emocional.

Según la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), 1 de cada 6 personas en edad de procrear son infértiles. O sea, que sí o sí alguien en tu familia, trabajo o entorno lo está atravesando. Y si no, quizás seas tú.

Y no se habla. Es un tema tabú porque se siente vergüenza, por eso no somos conscientes del impacto de ese problema.

Lo primero, porque las tasas de natalidad nos afectan a todos. Lo segundo, porque así podemos entender a quien lo vive y verlo con más compasión, tratando de no hacer preguntas comodín a personas de las que no sabemos qué están atravesando de puertas para adentro.

Porque juntos podemos acompañar estos procesos mejor. Juntos podemos conseguir que cada vez se rompa más el silencio y no se viva en soledad.

Nadie debería atravesar este camino en soledad

Creo firmemente que un proceso tan difícil nadie debería atravesarlo solo.

La infertilidad forma parte de la realidad de muchas personas, aunque no siempre la veamos. Hablar de ella, visibilizarla y comprender su impacto es también una forma de construir una sociedad más empática.

Porque detrás de cada proceso hay una persona.

Y merece ser escuchada.


Sobre la autora

Victoria Arthaud | Terapeuta de fertilidad integrativa

Victoria acompaña a personas que desean comprender su fertilidad más allá de lo físico, integrando cuerpo, mente y emociones, y explorando también la influencia de las memorias heredadas.

A través de su trabajo, busca ofrecer una mirada integrativa de la fertilidad, dando espacio a las experiencias personales y emocionales que pueden surgir durante el camino hacia la maternidad.

Puedes conocer más sobre su trabajo y sus contenidos sobre fertilidad en Instagram.

Instagram: @elanhelodesermadre