Lorenzo Santamaría: “La ilusión no la he perdido nunca”

Lorenzo Santamaría: una vida entre canciones, escenarios y personajes

Hay artistas cuya trayectoria forma parte de la memoria de varias generaciones. Lorenzo Santamaría es uno de ellos. Desde sus primeros pasos en la música hasta convertirse en una de las voces más reconocibles de nuestro país, su carrera ha estado marcada por grandes canciones, escenarios, cine y, sobre todo, por una ilusión que asegura no haber perdido nunca.

En esta entrevista, Lorenzo Santamaría recuerda su infancia en Mallorca, sus comienzos musicales, la época dorada de los años 60, el éxito de canciones como Para que no me olvides y su paso por el cine, además de compartir su particular visión sobre la fama, el paso del tiempo y aquello que realmente permanece.

Una conversación cercana con un artista que, después de tantos años, sigue teniendo claro que la música no se puede abandonar cuando forma parte de ti.


Lorenzo, queremos empezar por el principio, mucho antes de los grandes escenarios, de los discos y de los números uno. ¿Cómo era aquel niño que fuiste? ¿Cómo recuerdas tu infancia en Santa Maria del Camí, tu familia y aquella Mallorca en la que creciste?

Tuve una infancia feliz. Era el pequeño de seis hermanos y era muy mimado, tanto por mi madre como por mi hermana mayor, que cuidaba de mí. Crecer en un pueblo además es mucho más tranquilo y sano que en una ciudad. Así que tuve una infancia muy feliz.


¿Qué soñaba aquel niño que eras? ¿En algún momento imaginaste que terminarías dedicando toda una vida a la música?

Nunca pensé en dedicarme a la música, pero sí tenía inquietud por la música. Empecé cantando en el coro de la iglesia, luego estudié solfeo y canto, pero sin pensar en el futuro.


Antes de convertirte en Lorenzo Santamaría ya estaba dentro de ti ese espíritu rockero. ¿De dónde nació aquella pasión por el rock y por la música?

Yo siempre lo digo: en la radio de Andorra, que se escuchaba mucho en Mallorca, podían escuchar algunas canciones diferentes a las que sonaban por las radios nacionales, que en la mayoría de casos eran italianas, francesas, rancheras, canción española. Y recuerdo que un día escuché ‘El rock de la cárcel’ en la radio, y era tan diferente que me cautivó. Pues simplemente fue la chispa de mi afición al rock. Simplemente fue mi principio…


Llegaste a liderar Z-66, uno de los grupos pioneros del rock mallorquín. ¿Qué recuerdas de aquellos primeros años, cuando todavía estabas muy lejos de imaginar todo lo que vendría después?

La chispa de mi inclinación hacia el rock posiblemente fue mi principio. La época de Z-66 fue fantástica. Hacíamos la música que queríamos en directo y disfrutábamos mucho. Tuvimos la suerte de tocar con Jimi Hendrix y otros famosos de la época, y estas son cosas que no se olvidan fácilmente.


Compartiste escenario en aquella época con grandes artistas internacionales, incluso con Jimi Hendrix. Cuando miras atrás, ¿eres consciente de la dimensión que tuvieron aquellos momentos o entonces simplemente estabas disfrutando de vivir la música?

Sí, estuvimos tocando con algunos grandes de la época, como os he dicho antes, que reconozco que me impresionaron, pero yo lo que quería era disfrutar de cantar y de la vida.


En 1970 comienzas tu carrera en solitario y poco después llega un cambio importante: aquel rockero termina convirtiéndose en una de las grandes voces de la canción romántica española. ¿Cómo viviste esa transformación?

Me costó mucho dejarlos y empezar en algo como solista, y dejar a mis amigos, sobre todo. Yo era un cantante, me consideraba cantante de grupo y fue un poco difícil para mí.

La época de Z-66 fue impresionante, fantástica.


 Y entonces llega “Para que no me olvides”. ¿Recuerdas exactamente qué ocurrió cuando aquella canción empezó a convertirse en un fenómeno? ¿En qué momento fuiste consciente de que tu vida acababa de cambiar?

No cambió nada mi vida con ‘Para que no me olvides‘, porque ya había tenido algunos éxitos menores antes, en aquella época era muy lento todo. Yo tuve éxito con ‘Rossi’, que se vendieron muchos discos; luego ‘Por ese amor‘, que fue la primera balada realmente que grabé con éxito, y luego ya vino ‘Para que no me olvides».Claro que con ‘Para que no me olvides’ fue entonces donde ya tuve un gran éxito, pegué un impacto del gran público, digamos, en sitios muy grandes, con mucha gente. Ahí empezó todo.


Durante los años setenta alcanzaste una popularidad enorme y te convertiste en uno de los grandes nombres de la música española. ¿Cómo se gestiona el éxito cuando llega tan joven? ¿Te cambió realmente la fama o conseguiste mantener los pies en la tierra?

Siempre he presumido de haber tenido los pies en el suelo. La fama es efímera y así lo sigo creyendo.


Hay una imagen de aquella época muy asociada al cantante melódico: traje, corbata, una determinada estética… pero tú siempre tuviste un punto más rebelde y nunca dejaste de sentirte rockero. ¿Qué parte de aquel Lorenzo rockero sigue estando hoy contigo?

También digo siempre que tengo un corazón de rock and roll. La estética nunca me preocupó, si quería ir con vaqueros a una fiesta, iba así, y seguramente no le gustaba a alguien, pero a mí eso me importaba mucho.


Has vivido una época completamente diferente de la industria musical: vinilos, casetes, televisión, grandes discográficas, giras interminables… y después la llegada de internet y las plataformas digitales. ¿Qué cambio te ha sorprendido más de todos los que has vivido?

Pues simplemente el de internet, porque me ha cogido ya mayor y me cuesta trabajar con él. Es más, me cabrea mucho a veces.


Tus canciones han pasado de padres a hijos y siguen formando parte de la memoria sentimental de varias generaciones. ¿Qué crees que tienen aquellas canciones para seguir conectando con personas que ni siquiera habían nacido cuando fueron publicadas?

Porque son canciones que hablan de amor y desamor, cosa que, por suerte, todavía existe. Y malo si no existiera. La gente sigue enamorándose, sigue separándose… Son temas eternos.


También hubo momentos en los que decidiste alejarte de la música y explorar otros caminos, entre ellos el cine y la interpretación. ¿Qué buscabas en aquella etapa y qué descubriste de ti mismo trabajando como actor?

El cine vino por casualidad. Yo no pretendía ser actor, nunca estudié arte dramático, me llamaron para la primera película, para hacer de Don Juan Tenorio, me gustó la idea, y así empezó la cosa.

Tengo que decir que el cine me hizo ser feliz, porque tienes que meterte en personajes que nunca creíste que podrías hacerlo. Por ejemplo, hice de abogado, de Don Juan Tenorio, de actor porno, etcétera. Y esto es fantástico. Entras en un mundo fantástico.


A lo largo de seis décadas has conocido prácticamente todas las caras de una profesión: el éxito, los escenarios llenos, los momentos de silencio, los cambios de moda y las nuevas generaciones. ¿Qué ha sido lo más difícil de mantener durante tantos años: la voz, la ilusión o las ganas de seguir adelante?

La voz, la voz es lo principal, a medida que te haces mayor necesitas mas cuidado y lo que no he perdido nunca, es la ilusión.


En alguna ocasión has hablado de una idea que resume muy bien la dificultad de una carrera tan larga: llegar puede ser relativamente fácil, pero mantenerse es otra historia. ¿Cuál crees que ha sido la clave que te ha permitido permanecer durante más de sesenta años en la música?

Posiblemente la ilusión y también que la música. Cantar se vuelve parte de ti. No puedes dejarlo. Es imposible.


En 2023 comenzaste una gira que inicialmente iba a ser de despedida, pero el cariño del público hizo que se prolongara mucho más de lo previsto. ¿Qué ocurre dentro de un artista cuando anuncia que se va y descubre que el público todavía no quiere dejarle marchar?

Es fantástico, la verdad.


Ahora, con 80 años, llega “80 Aniversario”, un disco grabado en directo que recoge toda esa historia. ¿Qué significa para ti escuchar hoy aquellas canciones, cantadas de nuevo, después de haber vivido toda una vida desde que fueron escritas?

Es un sentimiento bonito, porque ves que de algo han servido todas estas canciones, han hecho feliz a muchísima gente.


Después de tantos años sobre los escenarios, ¿qué sientes justo antes de salir ahora a cantar? ¿Se parece ese Lorenzo que se prepara para salir al escenario al joven que lo hacía hace cincuenta o sesenta años?

Sí, siempre me he puesto nervioso antes de salir y todavía me pasa.


Si pudieras volver durante un día a cualquier momento de tu carrera, ¿a qué época regresarías y por qué?

A finales de los 60, porque, sobre todo en Mallorca, había una libertad, una libertad increíble.


Y ahora que tienes toda una vida detrás, ¿qué cosas te importan mucho más que antes y qué cosas has aprendido a no darle ninguna importancia?

Siempre he venido con la intención de hacer el bien a los demás. Pero cuando eres más joven, solo piensas en ser feliz tú mismo. Eres más egoísta. Ahora ya hay muchas cosas que me preocupan socialmente, sobre todo.


Para terminar, volvemos a aquel niño de Santa Maria del Camí. Si pudieras sentarte hoy delante de él, contarle todo lo que va a vivir y decirle una sola cosa antes de que empiece ese viaje, ¿qué le dirías?

Bueno, yo diría que sé tú mismo, pero ama a la gente.


Desde MuchoMás.es queremos agradecer a Lorenzo Santamaría su tiempo, su cercanía y la generosidad con la que ha compartido con nosotros recuerdos, experiencias y algunos de los momentos más importantes de su trayectoria.

Ha sido un verdadero placer acercarnos a la historia de una voz que forma parte de la memoria musical de varias generaciones y que, después de tantos años, sigue manteniendo intacta la ilusión por la música.

Gracias, Lorenzo, por abrirnos un poquito más las puertas de tu historia.