Hay historias que nacen casi por casualidad y terminan convirtiéndose en un proyecto de vida. Es el caso de Julieth, creadora de una firma que en muy poco tiempo ha conseguido hacerse un hueco en el mundo de la moda y la joyería, llevando a diferentes pasarelas una propuesta marcada por la feminidad, la artesanía y una fuerte personalidad.
Su trayectoria está estrechamente ligada a Málaga, ciudad que ha sido escenario de buena parte de su crecimiento profesional y desde donde ha participado en importantes citas de moda, presentando colecciones como Afrodita, Aura, Majestad o Mediterránea. Su incorporación a Málaga de Moda ha supuesto también un impulso para una marca que continúa creciendo y explorando nuevos caminos.
Pero detrás de la diseñadora y de las piezas que vemos sobre una pasarela existe una historia mucho más personal: la de una mujer que decidió apostar por su creatividad, reinventarse y transformar una idea en una realidad.
En MuchoMás.es hablamos con Julieth sobre sus comienzos, sus raíces, el nacimiento de su marca, la inspiración que hay detrás de sus colecciones, su relación con Málaga y los sueños que todavía quedan por cumplir.
Julieth, si tuvieras que presentarte a alguien que nunca ha oído hablar de ti, pero sin mencionar tu profesión, tu marca ni nada relacionado con la moda, ¿cómo te presentarías? ¿Qué debería saber de ti para empezar a conocerte de verdad?
Me presentaría como una mujer profundamente curiosa, alguien que observa el mundo con una mezcla de sensibilidad y fuerza. Soy de las que creen en la belleza de los detalles: en cómo una conversación puede cambiar un día, en cómo un gesto puede transformar una historia. Me mueve la emoción, la intuición y la necesidad de crear vínculos auténticos.
Quien quiera conocerme de verdad debería saber que valoro la honestidad, la calma y la intensidad en partes iguales; que me apasiona entender a las personas y que siempre busco la magia escondida en lo cotidiano.
Hay personas que sienten desde muy pequeñas que pertenecen a un lugar y otras que necesitan viajar, conocer mundo y vivir diferentes experiencias para encontrar el suyo. ¿Cómo ha sido ese recorrido en tu caso y qué papel juega hoy Málaga en tu vida?
Mi recorrido ha sido más de búsqueda que de raíz. No crecí sintiéndome atada a un lugar concreto; más bien fui descubriendo quién era a través de los sitios que habitaba, de las personas que conocía y de las experiencias que me transformaban.
Málaga llegó como una revelación: un lugar donde mi sensibilidad encajó sin esfuerzo, donde la luz me ordenó por dentro y donde encontré calma, impulso y hogar al mismo tiempo.
Hoy Málaga es mi centro emocional, el lugar que me sostiene y me inspira, donde siento que pertenezco de verdad.

Tú no naciste en España y, sin embargo, has conseguido construir aquí un proyecto propio y hacerte un hueco dentro del mundo de la moda malagueña. ¿Qué supuso para ti llegar a Málaga y empezar a construir una vida lejos de tu lugar de origen?
Llegar a Málaga fue un acto de valentía y de intuición. Venía de un lugar que me había formado, pero necesitaba encontrar uno que me permitiera expandirme. Al principio fue un salto al vacío: otra cultura, otra forma de relacionarse, otra luz. Pero esa misma luz me sostuvo.
Construir una vida lejos de mi origen significó aprender a ser mi propio hogar, a confiar en mis capacidades y a abrirme a una ciudad que, poco a poco, me adoptó. Málaga me enseñó que pertenecer no siempre es nacer en un sitio, sino reconocer cuando un lugar te abraza de vuelta.
¿Qué parte de tu país de origen sigue estando presente en la mujer que eres hoy? ¿Hay costumbres, recuerdos, formas de entender la belleza o incluso colores y tradiciones que hayas llevado contigo hasta Málaga?
La mujer que soy hoy sigue llevando dentro la sensibilidad, la fuerza y la forma de mirar la vida de mi país de origen. Hay costumbres que no se me han despegado: la manera de celebrar, de cuidar, de hablar con emoción.
También llevo conmigo una paleta de colores que me acompaña desde niña: tonos intensos, cálidos, vivos, que me recuerdan de dónde vengo y que siguen influyendo en cómo percibo la belleza.
Mis recuerdos, mis tradiciones y mi forma de sentir siguen viajando conmigo. En Málaga no desaparecieron: se mezclaron con la luz de esta tierra y se transformaron en una identidad más amplia, más consciente y más mía.

Cuando piensas en la Julieth que llegó a España y la comparas con la mujer que hoy vemos participando en pasarelas y desarrollando su propia marca, ¿qué crees que ha cambiado más en ti?
La Julieth que llegó a España era una mujer llena de sueños, pero también de dudas. Venía con ganas de construir, aunque todavía no sabía del todo quién era ni hasta dónde podía llegar.
La mujer que soy hoy ha aprendido a confiar en su intuición, a defender su sensibilidad como una fortaleza y a ocupar espacios sin pedir permiso.
Lo que más ha cambiado en mí es la seguridad: ahora sé que merezco estar donde estoy, que mi voz tiene valor y que mi mirada creativa es única. He dejado de esconderme y he empezado a mostrarme.
¿Siempre has tenido esa necesidad de crear y de hacer cosas con tus propias manos o la joyería y el diseño aparecieron en tu vida de una manera casi inesperada?
La necesidad de crear siempre estuvo ahí, aunque no sabía cómo nombrarla. De niña hacía cosas sin entender que aquello era creatividad; solo sabía que me hacía sentir bien.
La joyería y el diseño llegaron más tarde, casi como una revelación: descubrí que mis manos tenían una memoria propia, una forma de hablar que yo necesitaba escuchar.
No fue inesperado… fue inevitable.
JULIETH nace inicialmente ligada a la joyería artesanal y posteriormente da el salto también al mundo de la moda. ¿Cómo surge esa necesidad de crear tu propia marca y ponerle tu nombre?
La necesidad de crear mi propia marca nació del deseo profundo de dar identidad a lo que hago. Durante años creé piezas con mis manos, pero sentía que faltaba un nombre que las sostuviera, un espacio donde mi sensibilidad, mis colores y mi forma de entender la belleza tuvieran hogar.
Ponerle mi nombre fue un acto de honestidad: reconocer que todo lo que creo nace de mi historia, de mis raíces y de mi mirada. JULIETH no es solo una marca; es mi manera de existir en el mundo creativo.

Una joya puede ser mucho más que un complemento. Puede tener una historia, representar una etapa o incluso convertirse en un recuerdo. ¿Qué significa para ti crear una pieza que después va a formar parte de la historia personal de otra persona?
Para mí, crear una pieza que va a formar parte de la historia personal de otra persona es un acto profundamente íntimo. No pienso en la joya como un complemento, sino como un pequeño símbolo que acompañará momentos, emociones y etapas de vida. Cuando diseño, imagino que esa pieza será un recuerdo: algo que alguien guardará, heredará o llevará en un instante importante.
Crear para otros es entrar, con respeto y belleza, en su biografía. Es ofrecer un objeto que no solo adorna, sino que significa.
Crear algo para otra persona es mágico
¿Qué buscas transmitir cuando diseñas una joya o una prenda? ¿Qué quieres que sienta una mujer cuando se pone una creación tuya?
Cuando diseño una joya o una prenda, busco transmitir poder emocional. No solo belleza: poder. Quiero que una mujer, al ponerse una creación mía, sienta que algo dentro de ella se activa. Que se reconoce, que se afirma, que se celebra.
Trabajo para que cada pieza sea un pequeño ritual: un gesto que transforma el cuerpo y la energía. Mi intención es que quien la lleve se sienta más presente, más luminosa, más dueña de sí.
Si una prenda o una joya puede cambiar cómo camina, cómo se mira o cómo respira, entonces mi trabajo ha cumplido su propósito.

Tu proyecto ha ido creciendo muy rápido y te hemos visto en diferentes pasarelas y eventos relacionados con la moda. ¿En qué momento sentiste que JULIETH había dejado de ser simplemente un proyecto personal para convertirse realmente en una marca?
momento en que sentí que JULIETH dejó de ser un proyecto personal para convertirse en una marca fue cuando entendí que mi trabajo ya no me pertenecía solo a mí. Cuando vi mis piezas en pasarelas, en cuerpos que no conocía, en mujeres que caminaban con una fuerza distinta porque llevaban algo creado por mis manos, comprendí que JULIETH había empezado a vivir fuera de mí.
Una marca nace cuando deja de ser una idea íntima y se convierte en un lenguaje que otros reconocen, desean y sienten suyo. Ese instante —ver mi estética transformarse en identidad ajena— fue el punto de inflexión. Ahí supe que JULIETH ya no era solo mi sueño: era una presencia.
Has formado parte de iniciativas y pasarelas vinculadas a Málaga de Moda. ¿Qué significa para una diseñadora que no nació en España poder formar parte del tejido de la moda malagueña y sentirse reconocida dentro de él?
Formar parte de Málaga de Moda ha sido, para mí, un acto de pertenencia profunda.Malaga de moda es uno de los pilares fundamentales de mi marca, además obtener el sello de la marca le da prestigio y valor a lo que creas con tus propias manos. Málaga de moda hace que Julieth sea alta moda y joyería de lujo artesanal. No nací en España, pero la ciudad me abrió sus puertas como si siempre hubiera estado destinada a crear aquí. Málaga tiene una sensibilidad especial: reconoce la autenticidad, la artesanía, la emoción detrás de cada pieza. Y cuando una tierra te reconoce, te transforma.Integrarme en el tejido de la moda malagueña ha significado sentir que mi voz creativa tiene un lugar real, que mi mirada —marcada por mis raíces y mi historia— suma, dialoga y aporta algo distinto. No se trata solo de diseñar; se trata de construir cultura, de tejer identidad, de honrar la diversidad que enriquece esta ciudad.Para mí, ser parte de este ecosistema es un privilegio y también una responsabilidad: seguir creando desde el respeto, desde la belleza y desde la convicción de que la moda es un puente entre mundos. Málaga me ha adoptado, y yo, desde mi trabajo, también la abrazo.

Has pasado por escenarios y pasarelas muy diferentes, desde eventos de moda hasta propuestas vinculadas a la moda flamenca. ¿Qué has descubierto de ti misma cada vez que te has enfrentado a una nueva pasarela?
“Cada pasarela me ha revelado una versión distinta de mí. En los escenarios más clásicos descubrí disciplina; en los más experimentales, descubrí riesgo; y en la moda flamenca encontré raíz, territorio y una fuerza que no sabía que tenía. Cada vez que piso una pasarela, me doy cuenta de que no solo presento una colección: me presento a mí misma. Y en ese acto, siempre descubro algo nuevo—una valentía, una fragilidad, una intuición que se vuelve diseño. La pasarela es mi espejo más honesto.”
La moda flamenca tiene una personalidad y unas raíces muy fuertes. ¿Qué te atrajo de este universo y qué supone para ti, viniendo de otro país, acercarte a una tradición tan vinculada a Andalucía?
“La moda flamenca me llamó como se llama a casa: con raíz, con fuego y con verdad. Yo llegué a Andalucía desde otro país, pero este universo me recibió con una intensidad que solo puede nacer de una tradición viva. Lo que me atrajo fue su carácter indomable: esa mezcla de orgullo, sensualidad y memoria que vibra en cada volante, en cada flor, en cada gesto.Acercarme a la moda flamenca ha sido un acto de respeto y de amor. No he querido imitarla: he querido escucharla. Y en ese diálogo he descubierto que, aunque vengo de lejos, mi sensibilidad encuentra aquí un territorio donde puede expandirse. La moda flamenca me ha enseñado que las raíces no solo se heredan: también se eligen. Y yo he elegido esta.”. He querido integrar mi universo Julieth a la moda flamenca dándole mi propia identidad, creando piezas únicas donde la fusión ha encontrado una nueva colección llamada Seducción Flamenca.
En tus colecciones aparecen conceptos como Aura, Majestad o Mediterránea. ¿Qué hay detrás de esos nombres y cómo nace la inspiración cuando empiezas a construir una nueva colección?
“Cada nombre es una puerta. ‘Aura’, ‘Majestad’, ‘Mediterránea’… no son títulos: son estados del alma. Cuando empiezo una colección, no pienso en prendas; pienso en una emoción que quiere manifestarse. A veces es una luz que rodea el cuerpo, a veces es una fuerza que se impone, a veces es un territorio que respira dentro de mí.La inspiración nace cuando una palabra me toca. Esa palabra se convierte en un universo, y ese universo en una narrativa visual. Construyo desde lo intangible: una sensación, un gesto, una memoria. Después, la técnica, los materiales y la forma se alinean para darle cuerpo.Detrás de cada nombre hay una intención: revelar una parte de mí y ofrecerle al público una experiencia que no solo se ve, sino que se siente.”
¿Existe alguna creación tuya con la que tengas una relación especialmente emocional? Esa pieza que, independientemente de que haya sido un éxito comercial, tenga para ti un significado especial.
“Sí. La colección Majestad es, para mí, la más especial. Fue la pieza que mi alma llevaba tiempo gritando sacar. No nació desde la técnica, nació desde un despertar. Majestad marcó un antes y un después: fue el momento en el que entendí quién era realmente como creadora. Con esa colección no solo diseñé prendas; me diseñé a mí misma. Majestad es el instante en el que Julieth despertó.” Cuando está colección se presentó en pasarela las mujeres se reconocieron, ese poder Femenino se activo en ellas y ese fue el mayor de los éxitos.
Crear una marca desde cero implica muchísimo más que diseñar. Hay momentos de incertidumbre, decisiones difíciles y muchas horas de trabajo que el público no ve. ¿Cuál ha sido hasta ahora la parte más difícil de construir JULIETH?
“Lo más difícil ha sido posicionar mi marca en un universo donde existen tantas. Encontrar mi lugar, mi voz, mi sello. Que la gente vea una pieza y diga sin dudar: esa es de Julieth. Ese reconocimiento no se construye solo con talento; se construye con constancia, con identidad y con una verdad estética que no se negocia.El reto ha sido sostener mi visión incluso cuando nadie la entendía todavía. Pero ese camino, aunque duro, es el que ha hecho que JULIETH tenga hoy una personalidad propia.”

¿Y cuál ha sido ese momento en el que has pensado: “Todo este esfuerzo ha merecido la pena”?
“He tenido muchos momentos de duda: noches enteras en el taller, renunciando a planes con amigos y familia; días en los que las ventas no acompañaban; semanas en las que los pedidos no llegaban y el silencio pesaba más que cualquier tela. Pero aun así, seguía.Y el momento en el que sentí que todo había merecido la pena fue cuando vi a alguien llevar una pieza mía y reconocerse en ella. Cuando entendí que mi trabajo, aunque nace en soledad, toca vidas que yo no conozco. Ese instante —pequeño, íntimo, luminoso— fue suficiente para saber que todo el sacrificio tenía sentido.”
Si mañana tuvieras que elegir una sola pasarela, una colaboración o un proyecto con el que llevar JULIETH a un nuevo nivel, ¿cómo sería ese proyecto soñado?
“Mi proyecto soñado es llegar a Atelier Couture. Para mí, ese espacio es el umbral de la alta moda: el lugar donde la artesanía, la narrativa y la identidad se respetan como pilares. Estoy trabajando para ello con paciencia, con disciplina y con una visión muy clara de lo que quiero que represente JULIETH en ese escenario.Y hay otro sueño que me acompaña desde siempre: ser reconocida en mi país. Ese reconocimiento es más difícil, porque casi nadie es profeta en su tierra. Pero para mí sería un acto de cierre emocional, un abrazo a mis raíces y una confirmación de que todo este camino ha tenido sentido.
Mi proyecto soñado es ese doble puente: llegar a la alta moda desde la artesanía, y llegar a mi país desde la verdad de mi trabajo.”
Cuando miras hacia adelante, ¿te imaginas a JULIETH creciendo principalmente en Málaga o sueñas con llevar el nombre de la marca mucho más lejos y convertirla en una firma reconocida fuera de España?
“Málaga es el lugar donde mi marca nació y donde yo me descubrí como diseñadora. Aquí está mi raíz, mi identidad y mi historia. Por eso uno de mis grandes objetivos es llegar a Pasarela Larios, que para un diseñador de Málaga es el máximo reconocimiento, el escenario que te confirma ante tu propia tierra.Pero también sueño con que JULIETH viaje más lejos. Mi sueño más acariciado es llegar a Milán Fashion Week, una pasarela que representa la alta moda en su estado más puro. Para mí, Milán es el horizonte emocional y profesional: el lugar donde la artesanía, la narrativa y la visión se celebran al más alto nivel.
Así que mi mirada es doble: crecer en Málaga como un acto de pertenencia y llegar a Milán como un acto de trascendencia. Quiero que JULIETH sea una firma que honre su origen y, al mismo tiempo, conquiste escenarios internacionales.”
Y queremos terminar con algo diferente. Si pudieras conservar para siempre una sola cosa de la Julieth que llegó a Málaga y añadirle todo lo que has aprendido desde entonces, ¿qué conservarías de aquella mujer y qué le agradecerías por haberse atrevido a empezar de nuevo?
“Si pudiera conservar algo para siempre, sería la niña que llevo dentro. Esa niña que nunca perdió la ilusión, que es la fuerza que mueve todo lo que creo. La ilusión es mi motor, mi luz y mi manera de mirar el mundo con posibilidades infinitas.A aquella mujer que llegó a Málaga le agradecería su fortaleza. La valentía de juntar sus pedazos, reinventarse, crecer y seguir creando con emoción incluso cuando el camino era incierto. Le agradecería haber tenido el coraje de empezar de nuevo, porque gracias a ese salto hoy existe JULIETH.”
Desde MuchoMás.es queremos agradecer a Julieth su cercanía y generosidad al compartir con nosotros su historia, su trayectoria y la pasión que hay detrás de cada una de sus creaciones. Ha sido un placer conocer un poco más de la mujer que hay detrás de la diseñadora y descubrir todo lo que todavía está por llegar.
Le deseamos muchos éxitos en esta nueva etapa y esperamos seguir acompañándola en cada uno de los capítulos que quedan por escribir.

