Dormir bien no es solo descansar. Durante el sueño, el cerebro del bebé trabaja, se organiza y fortalece conexiones neuronales muy importantes para su desarrollo.
Un bebé que duerme bien se adapta mejor al entorno y a los cambios, se autorregulan con más facilidad y suelen “ponerse malitos” menos veces.
Un sueño adecuado:
- favorece el aprendizaje y la memoria
- bienestar emocional
- crecimiento saludable
Crear rutinas de descanso y ambientes tranquilos puede ayudar a mejorar la calidad de sueño desde los primeros años de vida.
Dormir bien no solo influye en cómo nos sentimos cuando nos despertamos o en cómo pasamos el día, sino en nuestra capacidad de aprendizaje, de regulación emocional y de mantenernos saludables a largo plazo porque los primeros años de vida y de desarrollo son los que van a marcar en gran parte nuestra vida adulta.Un sueño de calidad hoy, también fortalece su desarrollo mañana.
[Sandra Matarranz]

